Para que Balý y Linsha no se me quejen de que no reciben visitas ayer les vino a ver Yaki, un gatito siberiano de 2 meses:



Balú una vez más demostró ser un santo, ni un bufido le soltó al intruso, que no se cortó en bufar a gato y gata anfitriones :D
Esperemos que se vayan llevando mejor porque es de un buen amigo.

Por otro lado a Linsha la veo gorda, quizas me traiga una sorpresa para el verano...
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